Las dificultades

La temperatura: a pesar de la latitud en la que se encuentran estas islas, la temperatura no es tan baja como cabría esperar. Lo habitual en invierno es que se encuentren temperaturas entre los 0ºC y los -10ºC, si bien el viento hace que la sensación térmica sea bastante más baja.
El viento: el gran enemigo de esta travesía. En las mismas fechas del año pasado se registraron velocidades medias del viento de 70, 80 y 90 kms/h, con ráfagas máximas de más de 140 kms/h. Si se presentan esas condiciones será prácticamente imposible avanzar en bicicleta teniendo en cuenta todo el peso que hay que arrastrar como equipaje.
La oscuridad: en los días cercanos al solsticio de invierno (21 de diciembre), en las zonas del planeta situadas dentro del Círculo Polar Ártico el sol no aparece nunca por encima del horizonte. Es decir, a partir del 20 de diciembre, fecha de inicio de la travesía, prácticamente serán 24 horas al día de oscuridad