Día 7 de la travesía en bici por las islas Lofoten y Vesterålen

27-12-2009

Pues nada, aquí estoy otra vez después de haber encontrado un sitio con Internet, que, como veis, no es nada habitual. Desde mi última conexión, el día de nochebuena en casa de la familia de Leknes, han pasado muchas cosas, que paso a resumir a continuación: el día de Navidad amaneció sin apenas viento y con bastante frío, así que, aunque con algo de pereza, me dispuse a dar pedales por estas tierras. El día fue bastante bueno, porque creo que acerté de pleno al elegir la ruta del Este en lugar de la del Oeste.

La carretera fue bastante plana todo el recorrido y, al estar sin viento, pude ir mas o menos a 12-14 Km./h (¡todo un logro!). Antes de pasar el primer puente ya empezó a ponerse la cosa algo mas complicada, así que llegar a Svolvær del tirón vi que iba a ser imposible. Al atravesar el segundo puente ya era prácticamente de noche, así que decidí buscar un sitio para plantar la tienda. Justo al bajar del puente hay un edificio de madera, algo turístico debe ser, donde en estas fechas no había absolutamente nadie. Vi que en la entrada había una especie de porche de madera y, ni corto ni perezoso, plante mi tienda encima de la madera. He de decir que mucho mejor que plantarla en el hielo. A las 4 y algo ya estaba metido en el saco, leyendo hasta que se acabaron las baterías del farolillo de la tienda. El único problema es que no podía beber, porque todo lo que llevaba de líquidos estaba congelado completamente. Es un poco desesperante tener un litro de agua y no poder beberla porque esta congelada...

Por la noche me entro la paranoia de que alguien se estaba acercando a la tienda, porque oía pisadas en el hielo, pero parece ser que solo eran imaginaciones mías (este debe ser uno de los efectos secundarios de hacer estas cosas, que uno se vuelve todavía mas loco de lo que esta...) Lo que si es cierto es que a eso de las 9 de la noche, un coche dejo la carretera, aparco al lado de la tienda, alguien salio a toda prisa, cogió o dejo algo, volvió a meterse en el coche y se largo. Yo por un lado temía que fuera la policía (politi para los noruegos) que vendría a decirme que allí no era lugar para plantar una tienda. Por otro lado, tenía la navaja justo al lado del saco, bien a mano por si acaso... Este es el momento tenebroso de la aventura (espero que no haya mas).

Al día siguiente por la mañana descubrí que no solo se congelan los líquidos, sino también los sólidos y la ropa. Intente desayunar unas galletas de chocolate, pero estaban congeladas (como una piedra) y no había forma de descongelarlas. Lo mismo puedo decir de un yogur con cereales que estaba conservando para caso de necesidad: congelado. Y, para mas disfrute todavía, la chaqueta térmica (para mi ahora es la segunda capa) también se había congelado por completo. Parecía de cartón piedra. ¿Como de agradable diríais que es ponerse una chaqueta congelada? Pues más o menos os lo podéis imaginar. Me puse la chaqueta y encima me puse el plumas, para intentar calentarla de algún modo antes de empezar a rodar. Al cabo de un rato ya podía abrocharla porque se había empezado a descongelar, así que la abroche, me quite el plumas y me puse encima la chaqueta goretex. La verdad es que no pase demasiado frío rodando. Lo que si ocurrió es que empezaron a sucederse subidas y bajadas de esas que una te hace gracia, dos no tanta, y a la décima no quieres ni mirar la carretera por si mas adelante se adivina otra. Por supuesto ni pensar en comer ni en beber. No penséis que solo llevaba un bidón, también llevaba el camelback lleno con más de medio litro, pero estaba igualmente congelado. A falta de unos dos Km. para Svolvær encontré una gasolinera (de esas que hay aquí que tienen de todo: perritos calientes, bebidas, hamburguesas...), así que pude reponer fuerzas. Como no me apetecía volver a descongelar la chaqueta térmica (se supone que lo de térmica es para abrigarte, no para enfriarte), estuve buscando en Svolvær un sitio con calefacción, y encontré el único que estaba abierto: un lugar donde alquilaban pequeñas cabañas con su calefacción y todo. Pues eso, a dormir bien y secar y recargar todas las baterías (que con el frío que hace duran un suspiro). Una pequeña anécdota adicional. Llevo una toalla de esas de viaje que se guardan mojadas en un bote de plástico. La verdad es que son muy útiles para viajar. Cuando fui a sacarla del bote para secarme después de la ducha, ¿que diréis que le ocurría? Pues si, también estaba congelada dentro del bote y no hubo forma de sacarla hasta que no la tuve un buen rato debajo del grifo del agua caliente (me entro hasta la risa).

Hoy he avanzado bastante (yo diría que mas de 50 Km.). La primera parte del día ha sido de lo más cómoda: una brisa muy agradable en la misma dirección en la que iba yo. He pasado por Vestpollen y he hecho una foto. Es justamente la foto que aparece arriba de la página web, aunque ahora podré comparar la imagen de verano con la invernal. He entrado al camping que, sorprendentemente, estaba abierto, y me han invitado a café (¡¡¡por fin!!! no digo por fin a que me hayan invitado, sino a poder tomar un café caliente a media mañana). La verdad es que estaba muy bien tomando café y charlando con los dueños del camping (les he dicho que había estado allí en 2006), pero por otro lado quería irme lo antes posible por dos motivos: el primero es que se me estaban marchando las horas de luz, y el rato que hago ruta sin nada de luz es bastante molesto; y el segundo es que temía que fuera a cambiar el viento. Así que he continuado rápidamente hasta Fiskebøl, donde he cogido el ferry hasta Melbu, diciendo "hasta otra" a las islas Lofoten y "hola otra vez" a las Vesterålen. Como me ha costado muy poco llegar a Melbu, he decidido continuar hasta Stokmarknes, aunque no sé si ha sido una buena decisión: creo que han sido de los Km. más difíciles que llevo hasta ahora (eran solo 16 Km. pero se han hecho largos). Me ha empezado a doler la parte de atrás de la rodilla (el mismo pinchazo que tuve hace un mes más o menos), y, lo peor de todo, el viento ha cambiado o mi dirección ha cambiado. El caso es que entraba muy de cara. Al llegar me he puesto a buscar un sitio para plantar la tienda, pero la verdad es que este es un pueblo bastante grande y casi es más difícil encontrar sitio aquí que en medio del campo. Finalmente me ha visto merodear el encargado del "touristsenter", que por supuesto esta cerrado, y "amablemente" y previo pago de 400 NOK, me ha abierto una de las cabañas para pescadores que tienen para alquilar. Esta muy bien, demasiado grande para mi porque tiene varias habitaciones, pero bueno...

El sitio desde donde estoy escribiendo es una especie de pub-café (el único del pueblo por supuesto) y ya lo recordaba de la otra vez que estuve aquí. Así que he venido a tomar una taza de café y a aprovechar la conexión a Internet.

Creo que ya esta todo. Muchas gracias a todos los que escriben en la web dando ánimos (¡¡¡acabo de leer los mensajes!!) y felicidades a Gabrielito, que no me olvido que hoy es su segundo cumpleaños...

¡¡Hasta otra!!

Javi

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Hola

Hola: impresionante la ruta que estás realizando, he empezado un poco tarde pero ahora que te he encontrado iré siguiendo tu aventura... que envidia sanota me dás!!
Un fuerte abrazo
mariadelao

A disfrutar

Hola Javier:
La verdad es que es una gozada leerte.
Espero que sigas teniendo suerte como hasta ahora y un poco más de viento de tu parte!
Animo y a disfrutar!
Alejandra Machín

Bebida caliente

Supongo que sabrás preparte un té calentito descongelando nieve o hielo con un hornillo. Un saludo.

Gabriel ahora dice cosas como

Gabriel ahora dice cosas como "tito Javi está muy lejos" y "en Noruega hace mucho frío". Además le gusta mucho oírte por la radio. Te mandamos un cálido saludo!